Creando comunidad en Instagram sin perder tu esencia ni privacidad
Hace unos días, mientras preparaba mi esterilla para una sesión en vivo desde mi departamento en Santiago, me llegó una notificación que me hizo pausar: una alumna nueva me preguntaba por mensaje directo si podía verle la cara a su hija de 14 años que “quería hacer Pilates como yo”. El corazón se me aceleró. No por la solicitud en sí —que venía de un lugar genuino—, sino por todo lo que implicaba: la exposición de una menor, la responsabilidad que no había pedido, la delgada línea entre inspirar y exponer. ...